Una vez más en el Parque Nacional La Cangreja

Es diciembre… El “verano” se acerca y los conteos de aves navideños llaman al aventurero a tomar su mochila llena de ansias para vivir una nueva experiencia. Ya han pasado varios años desde aquel día con 18 años fui a mi primer conteo de aves sin saber lo bien que lo iba a pasar y sigo pasando…

Fabián con el cerro del PN al fondo

Hacia las estribaciones de la vertiente pacífica se ubica el Parque Nacional La Cangreja, definitivamente no es uno de los más famosos, pero sí uno de los más especiales. Para llegar al sitio se debe tomar la carretera que comunica Puriscal con Parrita, después de un camino con curvas y lastre, el paisaje es extraordinario y al amanecer, el sol comienza a iluminar la costa de Quepos a la distancia.

En la periferia del Parque Nacional las comunidades han incursionado en el desarrollo del turismo rural y el mensaje de los guardaparques por aprovechar los recursos racionalmente ha sido escuchado.

Por más de 9 años de esfuerzo, los guarda parques, en especial Leonel Delgado y aliados de la comunidad han puesto en marcha el conteo de aves. Esencialmente, la recopilación de datos de especies de aves es el corazón de los conteos, sin embargo, aquí es diferente…

Comunidad, SINAC, ONG’s y contadores

Un día antes del conteo los miembros de las comunidades son convocados y conjunto con ONG´s aprenden sobre aves y cómo el patrimonio natural del lugar puede impulsar el sentimiento de pertenencia y mejorar la oportunidades de crecimiento local, especialmente de aquellos que han decidido incursionar en el turismo como su forma de trabajo honesto.

Así que, como es habitual me uní a la ruta de mi amigo Diego, quién me esperaba en la comunidad de Mastatal después de dar su taller educativo de introducción a las aves. Al instante, la reunión de bienvenida es un encuentro magnífico de pajareros de todo el país, entre saludos, anécdotas y aves raras en sus regiones, la lista de participantes por ruta se daba y se comenzaba con la expectativa sobre lo que deparará el mañana. 

Majafierros durante el conteo

En esta ocasión, las personas de la comunidad de Zapatón fueron nuestros compañeros, no pudo ser mejor. La mayoría de ellos durante la pandemia, vieron la oportunidad de crear un emprendimiento turísticos para aquellas personas que buscaban alejarse de la ciudad y encontrar espacios naturales. 

Diego, Damaris, Gerardo, Leticia, Juan, Rosa y Fabián

Escuchar sus historias, su conocimiento, sus creencias y manera de vivir, hizo que el tiempo no fuera suficiente. Durante el recorrido, al momento en que llegábamos a sus hogares, no dudaron en invitarnos a conocer su emprendimiento y sus proyectos, mientras era tiempo de un descanso del intenso sol del mediodía con un vaso de jugo de limón, bien frío! 

Participar en este tipo de actividades nos invita a pajarear en lugares nuevos, ver especies increíbles, además crea lazos con aquellas personas nobles de gran corazón que con buena fe le abren las puertas de sus casas a los contadores y a las aves.

Agradecimiento de las personas de la comunidad

Después de un par horas de viaje de vuelta a casa, leer estos mensajes me llena de alegría. Las aves me han llevado más allá de comprender la naturaleza, las aves también pueden crear vínculos y ser un punto de partida para vivir mejor.

PD: Les dije «vean un chico piojo!» con emoción y les dio mucha risa… Al final, ese fue mi apodo del día.

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